Resumen Ejecutivo
Involucrar para aprender. Aprender de personas y emprendimientos ejemplares, y muy especialmente de aquellas empresas turísticas sostenibles que demuestran día a día la rentabilidad y el compromiso social y ambiental, pero también de aquellas poco exitosas que han quebrado el equilibro de su entorno natural y comunitario. De todo ese aprendizaje se ha nutrido el presente proyecto.
El plan de negocio del hotel sostenible urbano Casa ArteSan se desarrolla en la ciudad de Madrid, capital de España y hoy en día inmersa -como el resto del país y muchas economías occidentales- en un entorno cambiante como consecuencia de una crisis económico-financiera que no sólo no parece aminorar sino que arrecia. Mientras la ciudadanía intenta convivir con unos desmedidos índices de paro que rondan el 25%, los gobiernos nacional y autonómicos reducen presupuestos y recortan bienestar en aras de un supuesto bien común que no hace sino incidir fatalmente en la calidad de vida y en la vaga esperanza de salir más o menos rápidamente de la peor situación económica que ha vivido este país desde la llegada de la democracia.
¿El resultado? Según el Ministerio de Trabajo1, más de 66.000 empresas habían tenido que cerrar por falta de rentabilidad en septiembre de 2011 –antes del recrudecimiento de la crisis en Junio 2012-, siendo las PYMES las que sufren una mayor repercusión en la caída de las ventas. Y como consecuencia de ello… Condiciones contractuales empobrecidas, carencia de verdaderas políticas de Responsabilidad Social Corporativa, falta de formación, escasez de mano de obra cualificada y falta de liderazgo en el empresariado son sólo algunos de los males más acuciantes que hoy por hoy están afectando a las relaciones empresa-empleado y que influyen muy negativamente en la viabilidad y rentabilidad de las sociedades mercantiles. Es necesario por tanto, un mayor compromiso e involucración por parte del empresario y empleado en aras de lograr una mayor competitividad.
Esos ajustes presupuestarios a nivel estatal, autonómico y local –muy graves en asuntos de profundo calado social como la educación y sanidad- han sido dolorosos también para sectores como la investigación, la cultura, las artes y las ciencias, reduciendo el espacio hasta hacerlo casi irrespirable para el desarrollo mental y el crecimiento humano. Un previsible deterioro a medio y largo plazo se ve -en parte- paliado por el compromiso de un buen número de intelectuales, pero no es suficiente.
España es afortunada, no obstante. Ocupa una situación geográfica privilegiada dentro del continente europeo que le permite gozar de una climatología benigna y de más horas de luz que el resto de los países de nuestro entorno. Estas bondades ya fueron valoradas por los primeros turistas europeos que visitaban nuestro país y que no sólo traían divisas sino también cierto aperturismo al exterior. Si bien es cierto que España comenzó a progresar como país y como sociedad gracias al turismo, no se debe olvidar que se ha traspasado en muchos casos la línea roja que marca el límite entre el desarrollo y el deterioro, especialmente en entornos naturales –sobre todo costeros- pero también urbanos, con crecimientos desordenados, desmesurados, carentes de planificación y sin el más mínimo criterio urbanístico. Problemas que ayer eran secundarios, hoy ya son acuciantes: Residuos sólidos no tratados, contaminación ambiental, incumplimiento reiterado del tratado de Kyoto… De nuevo, se necesita involucración por parte de todos.
Es en este escenario donde la presente “Propuesta de creación y operación del alojamiento urbano sostenible Casa ArteSan” toma forma y se plantea un plan de negocio sostenible, rentable y consciente de los retos pero también valedor de sus virtudes, sensible con el entorno socio-ambiental que le rodea y orientando la rentabilidad del negocio hacia el “triple enfoque” (triple bottom line) del que ya en 1994 hablaba John Elkington en su libro “Cannibals with Forks”. En él, el autor defendía la necesidad de evaluar el éxito de una compañía en función de una triple cuenta de resultados que mediría no sólo el beneficio económico sino también el impacto producido en los ámbitos social y ambiental y que el autor resumió con la ”triple P” de people, planet, profit (personas, planeta, beneficios)2.
Este proyecto es, además, un compromiso. Más que nunca con las personas y el planeta, sugiriendo políticas de sostenibilidad -realistas y viables- que comienzan desde el mismo momento de la conceptualización del proyecto hotelero y que continúan –aunque no finalizan- con la propuesta del Decálogo ArteSan de Buenas Prácticas en gestión sostenible del establecimiento. También con los beneficios, hacia los accionistas e inversores, aunando conceptos de rentabilidad y sostenibilidad que muchos aún consideran divergentes. Y, por último, pretende ser también una reflexión acerca de cómo las empresas turísticas con beneficios económicos, también podrían apostar por la reducción de su impacto ambiental y por un sincero compromiso social. Y para ello, sólo hace falta aprender a involucrarse.
Involucrar para aprender. Aprender de personas y emprendimientos ejemplares, y muy especialmente de aquellas empresas turísticas sostenibles que demuestran día a día la rentabilidad y el compromiso social y ambiental, pero también de aquellas poco exitosas que han quebrado el equilibro de su entorno natural y comunitario. De todo ese aprendizaje se ha nutrido el presente proyecto.
El plan de negocio del hotel sostenible urbano Casa ArteSan se desarrolla en la ciudad de Madrid, capital de España y hoy en día inmersa -como el resto del país y muchas economías occidentales- en un entorno cambiante como consecuencia de una crisis económico-financiera que no sólo no parece aminorar sino que arrecia. Mientras la ciudadanía intenta convivir con unos desmedidos índices de paro que rondan el 25%, los gobiernos nacional y autonómicos reducen presupuestos y recortan bienestar en aras de un supuesto bien común que no hace sino incidir fatalmente en la calidad de vida y en la vaga esperanza de salir más o menos rápidamente de la peor situación económica que ha vivido este país desde la llegada de la democracia.
¿El resultado? Según el Ministerio de Trabajo1, más de 66.000 empresas habían tenido que cerrar por falta de rentabilidad en septiembre de 2011 –antes del recrudecimiento de la crisis en Junio 2012-, siendo las PYMES las que sufren una mayor repercusión en la caída de las ventas. Y como consecuencia de ello… Condiciones contractuales empobrecidas, carencia de verdaderas políticas de Responsabilidad Social Corporativa, falta de formación, escasez de mano de obra cualificada y falta de liderazgo en el empresariado son sólo algunos de los males más acuciantes que hoy por hoy están afectando a las relaciones empresa-empleado y que influyen muy negativamente en la viabilidad y rentabilidad de las sociedades mercantiles. Es necesario por tanto, un mayor compromiso e involucración por parte del empresario y empleado en aras de lograr una mayor competitividad.
Esos ajustes presupuestarios a nivel estatal, autonómico y local –muy graves en asuntos de profundo calado social como la educación y sanidad- han sido dolorosos también para sectores como la investigación, la cultura, las artes y las ciencias, reduciendo el espacio hasta hacerlo casi irrespirable para el desarrollo mental y el crecimiento humano. Un previsible deterioro a medio y largo plazo se ve -en parte- paliado por el compromiso de un buen número de intelectuales, pero no es suficiente.
España es afortunada, no obstante. Ocupa una situación geográfica privilegiada dentro del continente europeo que le permite gozar de una climatología benigna y de más horas de luz que el resto de los países de nuestro entorno. Estas bondades ya fueron valoradas por los primeros turistas europeos que visitaban nuestro país y que no sólo traían divisas sino también cierto aperturismo al exterior. Si bien es cierto que España comenzó a progresar como país y como sociedad gracias al turismo, no se debe olvidar que se ha traspasado en muchos casos la línea roja que marca el límite entre el desarrollo y el deterioro, especialmente en entornos naturales –sobre todo costeros- pero también urbanos, con crecimientos desordenados, desmesurados, carentes de planificación y sin el más mínimo criterio urbanístico. Problemas que ayer eran secundarios, hoy ya son acuciantes: Residuos sólidos no tratados, contaminación ambiental, incumplimiento reiterado del tratado de Kyoto… De nuevo, se necesita involucración por parte de todos.
Es en este escenario donde la presente “Propuesta de creación y operación del alojamiento urbano sostenible Casa ArteSan” toma forma y se plantea un plan de negocio sostenible, rentable y consciente de los retos pero también valedor de sus virtudes, sensible con el entorno socio-ambiental que le rodea y orientando la rentabilidad del negocio hacia el “triple enfoque” (triple bottom line) del que ya en 1994 hablaba John Elkington en su libro “Cannibals with Forks”. En él, el autor defendía la necesidad de evaluar el éxito de una compañía en función de una triple cuenta de resultados que mediría no sólo el beneficio económico sino también el impacto producido en los ámbitos social y ambiental y que el autor resumió con la ”triple P” de people, planet, profit (personas, planeta, beneficios)2.
Este proyecto es, además, un compromiso. Más que nunca con las personas y el planeta, sugiriendo políticas de sostenibilidad -realistas y viables- que comienzan desde el mismo momento de la conceptualización del proyecto hotelero y que continúan –aunque no finalizan- con la propuesta del Decálogo ArteSan de Buenas Prácticas en gestión sostenible del establecimiento. También con los beneficios, hacia los accionistas e inversores, aunando conceptos de rentabilidad y sostenibilidad que muchos aún consideran divergentes. Y, por último, pretende ser también una reflexión acerca de cómo las empresas turísticas con beneficios económicos, también podrían apostar por la reducción de su impacto ambiental y por un sincero compromiso social. Y para ello, sólo hace falta aprender a involucrarse.
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